Cuando Noelia Reyes empezó su doctorado en Ciencias Médicas en la Unidad de Virología del CEMIC-Conicet, se propuso investigar un virus del que casi no se habla: el torque teno (TTV), presente en más del 80% de la población mundial y que, hasta donde se sabe, no genera ningún síntoma ni enfermedad. Ese trabajo, sostenido por una beca doctoral de la Fundación Norberto Quirno, se convirtió en la base de un estudio que hoy se publicó en la revista Journal of Clinical Virology y que podría cambiar el modo en que se controla a los pacientes trasplantados de riñón.
La investigación demuestra que medir la cantidad de este virus en sangre permite anticipar dos de las complicaciones más temidas tras un trasplante renal: el rechazo del órgano y la aparición de infecciones oportunistas.